Catarina crece al ritmo del turismo

economia-20030623-01.jpgMaría Antonia López M.
maria.lopez@laprensa.com.ni
Publicado por la LA PRENSA, el 23 de junio de 2003

Es un municipio privilegiado por la naturaleza, su posición geográfica le permite tener una de las vistas más preciosas y completas de la Laguna de Apoyo, lo cual ha sido aprovechado sabiamente por sus pobladores, quienes realmente creen que el turismo les puede llevar al desarrollo.

Los ejemplos del desarrollo turístico, probablemente serán muchos en el futuro, pero actualmente hay algunos que están a la vista. Catarina es uno de ellos.

Este municipio —localizado a ocho kilómetros de Masaya, yendo hacia el Sur de Nicaragua—, tiene una posición privilegiada, geográficamente hablando y un potencial natural que ha permitido su explotación turística, la cual ha dejado como consecuencia una mejora en el nivel de vida de los pobladores.

Dentro de los efectos positivos que la actividad turística ha dejado para el municipio, está el hecho de haberse incrementado las recaudaciones de impuestos, con lo cual han hecho mejoras a la infraestructura del pueblo.

Hasta el momento no hay estadísticas del crecimiento en los niveles de empleo en este lugar, pero los habitantes y autoridades coinciden en que la desocupación se ha reducido grandemente.

El principal atractivo de este el lugar es conocido como el Mirador de Catarina, donde la vista principal es a la Laguna de Apoyo, pero el paisaje se extiende hacia la profundidad en una amplia vista al Lago de Nicaragua, a la imponente cumbre del Volcán Mombacho e inclusive se puede llegar a observar la Isla de Ometepe.

El municipio cuenta con un clima agradable al visitante, a ratos soleado, o bien días en que se goza de un ambiente frío, con la neblina que resurge desde el cráter volcánico de donde se formó la laguna.

Fermín Guerrero Sánchez, vicealcalde de Catarina, explicó que el municipio puede rondar los nueve mil habitantes, conformado mayoritariamente por jóvenes dispersos en ocho comarcas.

Indicó que el municipio cuenta con 60 a 70 viveros, que constituyen otro de los fuertes atractivos del pueblo, ya que los mismos han sido establecidos sobre las calles principales que llevan al Mirador, dando un fuerte colorido y diversidad de aromas naturales cuando se transita dentro del pueblo.

“Hemos sido un pueblo batallador, por ejemplo, los viveros son fuente de trabajo para otras personas”, comentó Guerrero.

En el poblado se puede encontrar una gran variedad de artesanías, muchas de ellas elaboradas en pequeños talleres familiares, y que también son llevadas de poblados vecinos como Nandasmo y Masaya.

Con el ánimo de dar un mejor aspecto a la venta de artesanías, la Alcaldía creó unos módulos para que se instalaran algunos comerciantes. La construcción de los mismos fue apoyada en un 50 por ciento por los propietarios de la mercadería.

Pero también se pueden encontrar estos productos sobre la calle principal, en las casas donde hay pequeños puestos de artesanías.

A parte de la venta, en las casas se han instalado talleres de bambú, madera y cerámica de barro.

La Alcaldía también ha dado su empuje en los últimos años, es por eso que otro de los proyectos ha sido la renovación del techo del conocido ranchón, donde están instalados los restaurantes en el Mirador.

Y eso se debe a que la mayor fuente de ingresos para la Comuna la constituye el Mirador de Catarina, de donde se recauda una gran cantidad de impuestos, de los cuales el 70 por ciento son usados para impulsar obras de desarrollo. Es por ello que el sitio cuenta con algunas terrazas, andenes, unas 20 bancas entre otras cosas.

“Esa es la política: invertir en el Mirador para que las personas puedan encontrar un lugar bonito donde recrearse”, agregó el segundo representante del pueblo.

Dijo que no existe un registro de la cantidad de empleos generados en los últimos años, y esa es una labor que pretenden realizar para conocer datos más exactos de lo que acontece en el municipio.

LOS PROTAGONISTAS DEL DESARROLLO

Los restaurantes son los primeros centros de comercio que se establecieron cuando se empezó a conocer Catarina como destino turístico. Alrededor de 1996, el Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur), empezó a dar impulso y el lugar es definido como parte de la ruta de los pueblos.

Daliana María Sánchez, propietaria del restaurante Brisas de Apoyo, fue una de las primeras que llegó al Mirador a establecer su negocio. Recordó que en ese tiempo no había la infraestructura moderna, sino que eran unas chozas de palma que cada quien construía como pudiera.

La llegada de Intur dio paso a la construcción del ranchón para la instalación de cuatro restaurantes en forma de módulos, el personal fue capacitado para que aprendieran a realizar comida a la carta y continuar con el servicio de los platos típicos. Son manejados por familias de Catarina, quienes a su vez tienen la posibilidad de generar más ingresos y empleos.

“Con el tiempo hemos crecido, se le ha dado empleo a más personas porque ya no damos abasto sólo con la familia, y tenemos mas ingresos”, agregó Sánchez.

Solamente en este sitio, han tenido que emplear unas diez personas más de las que existían cuando inauguraron el lugar, aunque en tiempos difíciles éstas solamente llegan a trabajar los fines de semana, cuando hay más actividad.

Según la propietaria del restaurante, una buena parte del personal son habitantes de poblados cercanos, ya que los nativos de Catarina se dedican, fundamentalmente, a la actividad de los viveros, artesanía o comerciar fuera del municipio.

Carlos López Velásquez, tiene una historia distinta. Este señor no es de Catarina sino de Masaya, trabaja el cuero y su esposa en la confección de muñecas de tela. Decidieron establecerse en uno de los módulos que hay en el Mirador para vender su artesanía.

López sostuvo que desde que los módulos fueron mejorados sus ingresos han subido hasta en un 70 por ciento, ya que la afluencia de turistas ha aumentado.

Mientras el verdor de las plantas en las calles de Catarina es un atractivo que salta a la vista. Pascuala Nicaragua, es una de las primeras que junto a su familia decidió crear el vivero que va hacia el Mirador.

Aseguró que la actividad turística ha cambiado al pueblo, y esto se debe a la afluencia de visitantes nacionales y extranjeros que llegan hasta ese sitio, ya sea para comprar una planta extraña, una nueva variedad, porque hasta eso han aprendido: satisfacer el gusto de la clientela.

Los dueños de los viveros tienen que añadir una nueva modalidad de trabajo, hacen importaciones desde Costa Rica, Honduras, y luego de tener la variedad se dedican a reproducirla, hacer injertos para mejorarlas, con lo cual reducen sus costos y pueden hacer mayor inversión para crecer.

Este negocio dijo la señora Nicaragua ha ido creciendo con el paso del tiempo, participan en ferias y muchas de sus plantas son esparcidas por el país, con una camioneta que es producto del esfuerzo humano y la agradecida naturaleza.

A la fecha esto les ha dado lugar de emplear a más personas. Empezaron cuatro y ahora son siete las que trabajan en el lugar. Una historia que se repite en varios de los viveros establecidos dentro y fuera del pueblo como queriendo mostrar una entrada con muchas fragancias y tonalidades hacia el paraíso.

Pero la actividad turística también atrae a otros que tratan de aprovechar la oportunidad que brinda la llegada de visitantes para buscar una alternativa de sobrevivencia.

Algunas personas ofrecen servicios de alquiler de vinoculares. Otros que aprovechan el desarrollo turístico de Catarina son los tríos, quienes entonan sus canciones para buscar siempre un poco de dinero.

DE PUEBLO A VILLA

No existen documentos específicos de la formación del poblado y cuándo fue elevado a municipio.

Solamente se tiene información de que fue elevada a villa en 1930, considerando su importancia en el Departamento de Masaya

Se cree que los pobladores son descendientes de las tribus de los Dirianes.

Antes formaba parte de un conjunto de pueblos (San Juan de Oriente, Catarina, Niquinohomo y Nandasmo), denominados namotivas o pueblos hermanos.

Al parecer por algún tiempo los habitantes de Catarina se habían trasladado hacia el municipio de El Rosario en Carazo, sin conocerse la causa y luego regresaron.

Las familias que más se han propagado son las de apellido Nicaragua y Guerrero.

El nombre del poblado fue acogido en honor a la llegada de la imagen de Santa Catalina de Alejandría, llevada por unos españoles.

RECAUDACIONES

85 mil córdobas fueron las recaudaciones del Impuesto de Bienes Inmuebles en el año 2000.

170 mil córdobas son los que acumularon en el 2001.

280 mil córdobas recuperó la Alcaldía de Catarina por ese impuesto en el 2002.

300 mil córdobas es la meta de recuperación prevista por la Municipalidad. .

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